La creciente tensión en Medio Oriente, exacerbada por los recientes ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la muerte del líder supremo iraní, ha generado incertidumbre sobre la participación de la selección iraní en el Mundial 2026. El equipo nacional se encuentra en un período de luto de 40 días y tiene programados sus partidos de la fase de grupos en suelo estadounidense, lo que plantea desafíos diplomáticos y logísticos sin precedentes.
Si Irán decide oficialmente retirarse del Mundial, la federación deberá reembolsar un total de USD 12 millones, que incluye USD 1,5 millones destinados a la preparación del equipo y USD 10,5 millones por el derecho a participar en el torneo. Además, las sanciones económicas adicionales dependen del momento en que se formalice la renuncia: si se realiza con más de 30 días de antelación, la multa mínima será de USD 321.000, mientras que si se da en el último mes, la sanción se elevará a USD 642.000. También existe el riesgo de que la federación iraní sea excluida de las eliminatorias para el Mundial 2030.
Mehdi Taj, presidente de la federación iraní, manifestó su preocupación, afirmando que el ataque estadounidense ha afectado la moral del equipo y que no se puede esperar que afronten el Mundial con optimismo. Según el artículo 6.7 del reglamento de la FIFA, la entidad tiene la facultad de decidir si reemplaza a una federación ausente, aunque no está obligada a elegir un sustituto de la misma confederación, aunque suele priorizar este criterio. Irak se perfila como el principal candidato para ocupar un posible lugar, seguido de Emiratos Árabes Unidos y Omán, que también compitieron en la fase clasificatoria.
La selección iraní se encuentra en el grupo G junto a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto, con partidos programados para el 15 y 21 de junio en el SoFi Stadium de Los Ángeles, y el 26 de junio en el Lumen Field de Seattle. Sin embargo, las restricciones migratorias para ciudadanos iraníes que desean viajar a Estados Unidos complican aún más la situación, ya que, a pesar de las promesas de exenciones para deportistas y oficiales, la obtención de visados sigue siendo incierta. Además, el luto nacional en Irán ha impactado las actividades deportivas, y la programación de los partidos se superpone con eventos significativos, lo que podría aumentar las posibilidades de protestas y objeciones diplomáticas. La FIFA está atenta a la evolución de la situación, aunque aún no ha emitido un pronunciamiento oficial.



