A pesar de los desafíos que enfrentan otros productores de petróleo del Golfo Pérsico, Irán ha mantenido un flujo constante de exportaciones, incluso superando los niveles previos al inicio de las hostilidades con Estados Unidos e Israel. En los últimos días, siete buques petroleros han partido desde las costas iraníes, transportando un total de 2,1 millones de barriles diarios, cifra que supera la media registrada en febrero, de acuerdo a informes de empresas especializadas en monitoreo marítimo como Kpler y Tanker Trackers.

El movimiento de estas embarcaciones no solo ha beneficiado a la economía local, aportando cerca de mil millones de dólares a las arcas del país, sino que también ha permitido a naciones como China e India continuar sus importaciones de crudo, desafiando las sanciones impuestas por Occidente. Entre las embarcaciones que han transitado por el estratégico estrecho de Ormuz, se destaca el Shenlong, que transportó un millón de barriles el 4 de marzo, aunque su transpondedor fue apagado durante el cruce para evitar ser rastreado.

La llamada “flota oscura”, compuesta por buques petroleros de propiedad privada, ha cobrado protagonismo en este contexto, especialmente tras las sanciones a Rusia. Se estima que entre 600 y 1.100 de estas naves transportan petróleo ruso, mientras que entre 100 y 150 llevan crudo iraní. Esta flota, que incluye barcos de más de 15 años de antigüedad, opera sin los seguros convencionales y está compuesta por capitanes dispuestos a asumir riesgos que otros no se atreverían a tomar, lo que les permite mantener la actividad comercial en medio de un entorno adverso.