La reciente muerte de Ali Khamenei, ocurrida durante los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel, ha desencadenado un cambio significativo en la estructura del poder en Irán. Ante esta situación, el régimen ha decidido conformar un consejo de liderazgo interino que asumirá el mando del país hasta que se defina el nuevo líder supremo, lo cual está estipulado en la Constitución iraní.
El ayatollah Alireza Arafi, un destacado religioso, ha sido nombrado para formar parte de este consejo interino, que tiene la responsabilidad de dirigir el país de acuerdo con lo establecido por la normativa vigente. Este órgano provisional estará en funciones hasta que la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 clérigos chiíes, designe a un nuevo líder supremo, conforme al artículo 111 de la Constitución.
El consejo de liderazgo interino incluye al presidente Masud Pezeshkian y al jefe del poder judicial Gholamhosein Mohseni-Ejei, además de un jurista designado por el Consejo de Guardianes. Arafi, con su legitimidad clerical, aportará un respaldo religioso fundamental durante este periodo transitorio, garantizando la estabilidad política mientras se lleva a cabo el proceso de sucesión. El contexto actual ha sido descrito como extraordinario y crítico, lo que subraya la urgencia de establecer este consejo para evitar vacíos de poder en la república islámica.



