Las autoridades de Irán han instado a la comunidad kurda a estar en estado de alerta ante posibles movimientos de agrupaciones consideradas terroristas y separatistas. Este llamado a la vigilancia se produce tras una ofensiva preventiva llevada a cabo en la frontera occidental con Irak, donde fuerzas iraníes atacaron posiciones de grupos kurdos ubicados en la región semiautónoma del Kurdistán iraquí. Según el Gobierno, estos ataques se justifican por la supuesta existencia de planes orquestados por militantes respaldados por Estados Unidos e Israel para realizar incursiones en territorio iraní.
El Ministerio de Inteligencia iraní informó que los grupos terroristas separatistas tenían la intención de cruzar la frontera oeste con apoyo externo, aprovechando el contexto de conflicto en la región. Se alegó que estas agrupaciones buscaban llevar a cabo ataques en áreas urbanas y fronterizas. La operación, que se realizó en coordinación con la Guardia Revolucionaria, resultó en la destrucción de importantes bases e infraestructuras utilizadas por estos grupos, a los que el Gobierno califica de mercenarios, y provocó significativas bajas en sus filas.
Recientemente, se reportó que un miembro del Partido para la Libertad del Kurdistán (PAK) falleció como consecuencia de un ataque con drones dirigido a una de sus bases en el Kurdistán iraquí. Las autoridades iraníes han señalado que la actividad de estos grupos separatistas ha aumentado en medio de la guerra en la región, aprovechando el caos para intensificar sus acciones y tratar de movilizar operaciones dentro de Irán, con presunto apoyo logístico y estratégico de potencias extranjeras como Washington y Tel Aviv. Hasta el momento, se estima que más de mil personas han perdido la vida en Irán a causa de acciones atribuidas a la injerencia de Estados Unidos e Israel, según datos oficiales.



