Las autoridades de Irán ejecutaron este miércoles a Ali Hemati y Mayid Nikandish, acusados de matar a cuatro integrantes de las fuerzas de seguridad durante las protestas antigubernamentales desarrolladas entre finales de diciembre de 2025 y febrero de 2026.
Los dos hombres fueron declarados culpables por los hechos ocurridos en Mashhad, una ciudad ubicada en el noreste del país. Las ejecuciones se realizaron por ahorcamiento, después de que concluyeran los procedimientos judiciales y el Tribunal Supremo ratificara las condenas a muerte.
El gobierno iraní informó que más de 3.100 personas murieron durante las protestas. Entre las víctimas, identificó a 600 como “terroristas” y a más de 2.400 como civiles y miembros de las fuerzas de seguridad. Además, las autoridades responsabilizaron a fuerzas externas de promover la violencia en las manifestaciones con el objetivo de justificar una posible intervención de Estados Unidos.
En ese contexto, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó en varias oportunidades con lanzar una ofensiva contra Irán por la represión de las protestas. Aunque su gobierno inició un nuevo proceso de negociaciones con Teherán para intentar alcanzar un acuerdo nuclear, posteriormente llevó adelante por sorpresa una ofensiva conjunta con Israel.



