El gobierno de la República Islámica de Irán ha comunicado su decisión de confiscar propiedades de ciudadanos iraníes que residan en el extranjero y que muestren apoyo hacia Estados Unidos o Israel. Esta medida se da en el contexto del conflicto bélico que ha estallado tras los ataques de ambos países, y coincide con la reciente designación de Mojtaba Hoseini Jameneí como sucesor del fallecido ayatolá Alí Jameneí.
En un comunicado emitido por la Fiscalía General, se advirtió que aquellos iraníes que se identifiquen como simpatizantes o que colaboren con lo que se denomina el "enemigo estadounidense-sionista" podrían enfrentarse a la confiscación de sus bienes y a otras sanciones legales. Esta advertencia se produce después de que algunos miembros de la diáspora iraní celebraran la muerte del anterior líder supremo en diversas ciudades de Europa y Estados Unidos.
El gobierno de Teherán sostiene que el apoyo popular es vital para fortalecer la seguridad nacional ante las agresiones extranjeras. En su comunicado, la Fiscalía enfatizó que el legado del ayatolá Seyed Ali Jamenei ha revitalizado la unidad y cohesión entre la nación, generando una sensación de desasosiego en las potencias adversarias y consolidando la defensa del país frente a los ataques iniciados el 28 de febrero.



