El gran ayatolá Alí al Sistani ha instado a la nación iraní a mantener su unidad ante lo que considera un intento de sus enemigos de desestabilizar el país tras el asesinato del líder supremo, Alí Jamenei. En declaraciones difundidas por la radiotelevisión estatal, al Sistani expresó su pesar por la pérdida de Jamenei y condenó la operación que, según el gobierno iraní, involucró a Estados Unidos e Israel. El religioso enfatizó que es fundamental que Irán preserve su cohesión nacional en estos tiempos difíciles y no permita que los agresores logren sus objetivos maliciosos.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, también condenó enérgicamente la muerte de Jamenei, calificando el ataque como una "declaración de guerra abierta" contra el mundo musulmán. Durante una reciente intervención, Pezeshkian afirmó que la pérdida del líder supremo representa la "mayor aflicción del mundo islámico actual" y aseguró que la República Islámica no dejará sin respuesta el ataque perpetrado por el "eje estadounidense-sionista". En sus palabras, el asesinato del líder chií es una provocación directa a la comunidad musulmana en su conjunto.
Tras la muerte de Jamenei, Irán se encuentra en una situación de alta tensión, y el nuevo gobierno provisional, encabezado por Pezeshkian, tiene el desafío de responder a esta crisis. El presidente advirtió sobre posibles represalias, afirmando que el país considera un deber legítimo vengar a los responsables del crimen. Las autoridades han señalado que esta operación, que tuvo lugar en Teherán, podría intensificar la crisis en la región y generar una escalada de violencia en Oriente Próximo, lo que ha suscitado preocupación tanto a nivel interno como internacional.



