Una nueva investigación ha puesto de manifiesto que el uso de hierbas y plantas en la cocina tiene raíces que se remontan a miles de años. Un equipo de la Universidad de York ha descubierto que, durante el Neolítico, los cazadores-recolectores de Europa del norte y este ya seleccionaban y combinaban deliberadamente diversas plantas con carne y pescado.

El estudio, dirigido por Lara González Carretero, se centró en el análisis de restos de alimentos preservados en fragmentos de cerámica hallados en trece yacimientos arqueológicos datados entre el sexto y el tercer milenio antes de Cristo. De las 85 piezas analizadas, se identificaron residuos tanto vegetales como animales en los mismos recipientes, revelando una compleja interacción entre diferentes tipos de alimentos.

A diferencia de investigaciones anteriores que solo examinaban los lípidos de las costras de comida, el equipo de González aplicó técnicas avanzadas de microscopía y análisis molecular. Esta metodología permitió identificar que en el 68% de los recipientes existían restos de tejidos vegetales, incluyendo gramíneas silvestres y tubérculos. Los resultados indican que las comunidades de cazadores-recolectores elegían cuidadosamente las plantas a utilizar, combinándolas de manera específica con productos animales, lo que sugiere un conocimiento profundo de su entorno y de la alimentación.