Durante el mes de febrero, los inversores a nivel mundial continuaron aumentando su participación en los fondos cotizados en bolsa (ETF) respaldados por oro físico, con un total de 5.300 millones de dólares en nuevas inversiones. Este incremento, según datos analizados, marca el inicio de un bimestre récord y representa el noveno mes consecutivo de crecimiento. En un contexto de elevada incertidumbre geopolítica, los flujos de capital hacia estos activos reflejan una búsqueda de refugio por parte de los inversores.

Las tenencias globales de oro alcanzaron un nuevo máximo histórico gracias a las entradas netas del mes, sumando 26 toneladas y elevando el total a 4.171 toneladas. El aumento en los precios del oro también ha contribuido a que los activos bajo gestión alcancen un récord de 701.000 millones de dólares, cifra que equivale a aproximadamente el 15% del Producto Bruto Interno de Argentina. Este entorno favorable ha llevado a América del Norte a liderar la demanda, mientras que Asia también mostró un crecimiento constante, a diferencia de Europa, que experimentó salidas netas debido a reembolsos significativos a principios de mes.

América del Norte reportó entradas de capital por 4.700 millones de dólares, manteniendo una tendencia positiva durante nueve meses consecutivos. Aunque esta dinámica no sorprende del todo a los analistas, la sostenibilidad de estas inversiones es digna de atención. Históricamente, solo en dos ocasiones se ha dado una racha similar: durante la Crisis Financiera Global y la pandemia de Covid-19, ambos períodos marcados por altos niveles de riesgo sistémico. La reciente recuperación de los precios del oro, tras un retroceso a finales de enero, ha atraído a nuevos compradores, impulsados por factores como la debilidad del dólar y tasas de interés más bajas, además de la creciente incertidumbre política y comercial, que sigue motivando la diversificación hacia activos de refugio como el oro.