Las intensas lluvias y granizo que azotaron el norte de Bogotá el lunes 9 de marzo generaron serias complicaciones para los conductores, que se encontraron varados en medio de la inundación. Ante esta situación, las autoridades debieron activar operativos de emergencia para restablecer la movilidad en la ciudad.
El fenómeno climático se produjo entre las 14:28 y las 16:00 horas, afectando a varias localidades como Usaquén, Suba y Chapinero. El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger) informó que la acumulación de agua y hielo en el deprimido de la calle 94 con NQS provocó que el tráfico se detuviera por completo, con vehículos atrapados en la inundación.
Orlando Molano, director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), explicó que el sistema de bombeo hidráulico no logró evacuar el inusual volumen de agua que cayó en tan corto tiempo. A pesar de que las bombas funcionaron continuamente, la cantidad de lluvia superó su capacidad técnica. Gracias a los esfuerzos de los equipos de Bomberos y del Acueducto, la emergencia fue controlada alrededor de las 19:00 horas, permitiendo la reapertura parcial del deprimido y el restablecimiento de la circulación.
Las autoridades también reportaron daños colaterales, como árboles caídos y evacuaciones preventivas en diversas áreas del norte de la ciudad, evidenciando el impacto de este aguacero en la infraestructura de Bogotá.



