Las incesantes lluvias que azotan la sierra de Áncash han provocado severos estragos en la región. Durante varias semanas, la caída de agua ha afectado techos, caminos y laderas, generando grietas que alteraron la cotidianidad de los habitantes. En distintos distritos, la vida se ha visto interrumpida: el tránsito ha quedado paralizado, muchas familias han tenido que abandonar sus hogares y las autoridades han emitido reportes de emergencia de manera casi cotidiana.
El daño no se ha limitado a viviendas y carreteras; también ha impactado edificaciones de relevancia histórica y religiosa. En el centro poblado de Shupluy, perteneciente a la provincia de Yungay, parte de la fachada de la iglesia San Cristóbal se desplomó debido a la acumulación de humedad, lo que evidenció el deterioro de las estructuras antiguas que dependen de sistemas de drenaje en mal estado. La situación ha generado preocupación en la comunidad, que ve en este templo un símbolo de su fe e identidad, además de ser el escenario principal de la fiesta patronal de julio.
El Centro de Operaciones de Emergencia Regional ha reportado un total de 260 emergencias en toda la región desde principios de 2026, resultando en una persona fallecida, 376 damnificados, 1,300 personas afectadas y cinco heridos. Este panorama resalta los amplios daños causados en la infraestructura pública, la agricultura y el patrimonio cultural. Las autoridades están evaluando acciones para mitigar el deterioro de la iglesia y otras construcciones afectadas, mientras la comunidad sigue enfrentando las consecuencias de este periodo de lluvias intensas.



