El jueves 26 de febrero, Bogotá vivió una intensa granizada que, acompañada de fuertes lluvias, resultó en la inundación del Portal 80 de TransMilenio. Este incidente tuvo un impacto significativo en la operación de los buses troncales y de los servicios alimentadores, generando complicaciones en la movilidad de los usuarios en el norte y occidente de la ciudad.

El fenómeno meteorológico causó un alto nivel de agua en las calles, lo que obligó a las autoridades a reconfigurar el funcionamiento habitual del sistema de transporte. Según informes, miles de ciudadanos experimentaron retrasos en sus trayectos debido a la situación, y se instó a los usuarios a planificar sus viajes con antelación y a consultar fuentes oficiales para obtener información actualizada sobre el estado de las rutas y estaciones.

Las lluvias continuas fueron reportadas en varias localidades de Bogotá, como Engativá, Suba y Fontibón, donde se prevé que las condiciones climáticas adversas persistan. Las autoridades enfatizaron la necesidad de conducir con precaución, ya que la visibilidad se ve afectada y las superficies mojadas aumentan el riesgo de accidentes. Asimismo, se instó a los ciudadanos a evitar desplazamientos innecesarios mientras se mantiene el monitoreo de la red vial y se trabaja en la recuperación de los puntos críticos afectados por la tormenta.