La situación en Irán ha generado un entorno complicado que podría impactar en la inflación, debido al aumento en el costo de la energía y las tensiones en las rutas marítimas. Sin embargo, expertos advierten que este efecto sería transitorio, siempre que el conflicto no se extienda demasiado en el tiempo.
Varios analistas han señalado que existen múltiples incertidumbres sobre la duración y la intensidad del conflicto, así como sobre las posibles interrupciones en el suministro de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, donde transita el 20% del petróleo mundial. Gonzalo Escribano, investigador del Real Instituto Elcano, ha calificado la situación como grave, advirtiendo que este conflicto puede generar un aumento significativo en la inflación debido a un choque de oferta.
Por su parte, la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) estima que la inflación podría superar el 3% antes del verano, y acercarse al 2,5% a finales de año si el conflicto se resuelve en un plazo de tres meses. Sin embargo, reconocen que un escenario más prolongado podría traer consecuencias más severas, incluyendo disrupciones en los flujos energéticos. Gregorio Izquierdo, director del Instituto de Estudios Económicos, ha alertado que la destrucción de infraestructuras o el cierre del estrecho de Ormuz podrían provocar un impacto mucho más significativo en los precios del crudo.
Aunque la situación actual podría considerarse un impacto temporal, Izquierdo advierte que es prematuro determinar si este aumento de los precios energéticos tendrá un efecto duradero en la inflación subyacente, que refleja presiones más persistentes en la economía.


