La Selección de Irak se encuentra en una complicada encrucijada a pocas semanas de su crucial partido de repechaje intercontinental para la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se desarrollará en México. La tensión actual en Medio Oriente plantea serias dudas sobre la posibilidad de que el equipo pueda asistir al encuentro programado para el 31 de marzo en Monterrey.
A pesar de que la FIFA ha mantenido la fecha y el lugar del partido, la federación iraquí ha alertado que su participación dependerá de la resolución de múltiples problemas logísticos y migratorios, que han surgido a raíz del conflicto geopolítico en la región. El cierre de espacios aéreos y la suspensión de servicios en embajadas están complicando el traslado de la delegación iraquí, lo que podría poner en riesgo su sueño de competir en la Copa del Mundo.
Ante esta situación, la federación de Irak ha emitido un comunicado en el que reconoce que la logística del viaje se encuentra en un estado crítico. Mientras tanto, la FIFA sigue monitoreando la situación, manteniendo contacto con las autoridades iraquíes y la Confederación Asiática de Fútbol. Aunque el organismo internacional se compromete a que el partido se lleve a cabo según lo previsto, la resolución de esta crisis depende de factores que van más allá del ámbito deportivo, lo que mantiene a jugadores, directivos y aficionados en una situación de incertidumbre.



