Un trágico incendio tuvo lugar en las cercanías de la Refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco, que resultó en la muerte de cinco personas, incluyendo a una trabajadora de la empresa. Este incidente ha resaltado las preocupaciones sobre los riesgos operativos en los complejos petroleros de la región. Según informó Petróleos Mexicanos (Pemex), el fuego se originó fuera de la instalación a causa del desborde de aguas aceitosas, un fenómeno ocasionado por las intensas lluvias que afectaron la zona.
Pemex aseguró que el siniestro ya fue controlado y no representa un peligro ni para el personal de la refinería ni para los habitantes de las áreas aledañas. Sin embargo, las autoridades han iniciado una investigación exhaustiva para esclarecer las circunstancias que llevaron a esta tragedia. Las lluvias extraordinarias, asociadas al frente frío número 41, provocaron acumulaciones de hasta 98.5 milímetros en ciertas áreas, lo que resultó en encharcamientos y un aumento en los niveles de agua en las proximidades de la refinería.
Las aguas aceitosas, una mezcla de agua y residuos de hidrocarburos, se generan durante los procesos de refinación y manejo de combustibles. Este tipo de líquido puede volverse inflamable al entrar en contacto con el aire, lo que explica la combustión que se produjo tras el desborde. Aunque el fuego ha sido controlado, el evento ha reavivado el debate sobre la gestión de riesgos en instalaciones petroleras, especialmente en contextos de condiciones meteorológicas adversas. La empresa afirmó que se está brindando atención integral a los afectados y que continúa colaborando con las autoridades para esclarecer las causas del siniestro.



