El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha entrado en su segunda semana y sus repercusiones económicas son notables, afectando no solo al sector energético, sino también a diversas industrias a nivel global. El cierre de aeropuertos internacionales en la región, incluido el de Dubái, uno de los más transitados del mundo, ha paralizado casi el 20% de la capacidad de carga aérea, lo que ha generado interrupciones significativas en el transporte de productos electrónicos, fármacos y metales preciosos.
El aumento en los costos de transporte aéreo también ha sido drástico. Desde el inicio de la guerra, el precio de enviar mercancías desde Asia hacia Europa ha aumentado un 45%, una cifra que duplica el incremento en las tarifas hacia Estados Unidos, según señaló el director ejecutivo de Flexport, Ryan Petersen. Esta situación pone de manifiesto que la economía de Europa y Asia se ve más afectada que la estadounidense, debido a su mayor dependencia de las importaciones de energía.
Maurice Obstfeld, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, advirtió que la proximidad geográfica de Europa y Asia a las hostilidades las hace más vulnerables a los efectos negativos que genera la guerra. En Estados Unidos, aunque los efectos son diferentes, el precio promedio de la gasolina ha subido a 0,90 dólares el litro, lo que refleja que el conflicto también impacta el mercado interno. A medida que las tensiones continúan, economías altamente dependientes de las importaciones de energía, como Italia, Bélgica, China, India y Corea del Sur, enfrentan los desafíos más severos, lo que podría intensificar la inflación en la zona euro y generar una “guerra de ofertas” por los suministros de gas entre países.
Las caídas en las bolsas de valores también reflejan la incertidumbre generada por este conflicto, con el índice S&P 500 cayendo un 2% la semana pasada, mientras que la bolsa de Corea del Sur experimentó una caída del 20% antes de una leve recuperación. En India, la rupia alcanzó su nivel más bajo en más de 50 años frente al dólar, evidenciando las repercusiones globales de la crisis actual y el impacto en las cadenas de suministro.
La prolongación de este conflicto podría acarrear consecuencias aún más severas para la economía mundial, pues la interconexión de los mercados hace que los efectos se sientan de manera transversal y acelerada.



