El reciente conflicto en Medio Oriente ha generado una ola de incertidumbre en el comercio internacional. Las tensiones en el estrecho de Ormuz, junto con el temor a una prolongada confrontación, han comenzado a afectar los precios del petróleo y del gas natural licuado (GNL). Esta situación revive los ecos de la guerra en Ucrania y sus consecuencias en la economía mundial.

Analistas de Aurum Valores han señalado que cualquier interrupción en este crucial pasaje marítimo podría resultar en un aumento de costos de transporte, seguros y riesgos, lo que afectaría el precio de las materias primas y, en consecuencia, toda la cadena de producción. En este contexto, mencionaron el modelo FRB/US de la Reserva Federal, que permite simular el impacto de las fluctuaciones del petróleo en la economía estadounidense, sugiriendo que un incremento sostenido de 10 dólares por barril podría elevar la inflación en EE. UU. en unas décimas de punto porcentual en uno a dos años.

Desde el inicio del conflicto, el precio del barril de crudo Brent ha aumentado un 13%, lo que genera incertidumbre sobre si esta tendencia se mantendrá. Jorge Angel Harker, analista de mercados internacionales, opinó que el escenario actual presenta características propias que lo diferencian de crisis anteriores, como la de 1973 o la guerra en Ucrania. Destacó que Estados Unidos actualmente tiene una mayor capacidad de producción de petróleo, lo que podría amortiguar el impacto en su economía.

A pesar de esto, los analistas advierten que será crucial monitorear los efectos en la inflación estadounidense en los próximos meses y la posible reacción de la Reserva Federal, que podría ajustar su política monetaria según la evolución de los precios.