Con la llegada de la primavera, la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) inicia su descenso por los troncos de los árboles, luego de pasar el invierno en refugios dentro de la copa de los pinos. Estas orugas, conocidas por su carácter urticante, generan anualmente gran preocupación debido a las severas reacciones alérgicas que provocan en humanos y mascotas.
La proliferación de esta especie en los bosques mediterráneos no solo representa un desafío para la salud pública, sino que también tiene repercusiones ecológicas y socioeconómicas, ya que es responsable de la devastación de los pinares en España.
Un reciente estudio realizado por investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y la Universidad de Huelva, publicado en la revista Ecosphere, ha documentado por primera vez la depredación de hembras adultas de la procesionaria por mamíferos carnívoros. Este hallazgo podría abrir nuevas posibilidades para el control natural de la plaga, según los autores del estudio. A través del análisis de excrementos de carnívoros como el zorro rojo y la garduña, se encontró evidencia del consumo de polillas adultas, lo que sugiere que este comportamiento depredador podría ser clave para mitigar la población de esta especie problemática.



