La organización Human Rights Watch (HRW) ha emitido una grave denuncia este jueves, señalando que 40 individuos de la comunidad uigur, deportados hace un año desde Tailandia hacia China, se encuentran en un estado de "paradero desconocido". Esta situación se agrava tras la suspensión, en junio pasado, de las visitas periódicas que el gobierno tailandés había prometido para supervisar su situación.
Las autoridades de Tailandia llevaron a cabo la deportación el 27 de febrero de 2025, tras un acuerdo con Beijing, y desde entonces, estos uigures, que habían residido en el país asiático durante más de diez años, no han tenido contacto con sus familiares ni se ha permitido el acceso a observadores independientes. HRW recordó que los deportados fueron trasladados en camiones con ventanales oscurecidos, lo que ha generado serias preocupaciones sobre su bienestar y seguridad.
La ONG destacó que el régimen chino no ha proporcionado información sobre el destino de estas personas, lo que constituye una posible "desaparición forzada" según el derecho internacional. Además, se ha interrumpido la supervisión de su estado en Xinjiang, una región donde el acceso a la prensa internacional está gravemente restringido. Ante este panorama, HRW instó a los gobiernos y al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) a reconocer a los uigures como refugiados y a tomar medidas para proteger sus derechos.



