Human Rights Watch (HRW) cuestionó este martes la adquisición, por parte del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, de guantes capaces de emitir descargas eléctricas para los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). La operación está valuada entre 10 y 20 millones de dólares, equivalentes a entre 8,6 y 17,27 millones de euros.

La organización sostuvo que el ICE ha cometido actos generalizados de violencia y abusos contra inmigrantes y ciudadanos estadounidenses. Según HRW, esos hechos incluyen el uso ilegal de fuerza excesiva y letal, además del empleo riesgoso de armas consideradas “menos letales” a corta distancia.

Ante ese historial, la ONG advirtió que los agentes no deberían recibir una tecnología “que cuente con un patrón de uso abusivo ampliamente documentado”. También señaló que la magnitud del daño potencial podría ser “considerable”, debido a que la agencia recluta personal “con una formación mínima”.

HRW reclamó que la compra sea investigada por sus riesgos y por su potencial de abuso, y expresó preocupación por la limitada supervisión del Congreso estadounidense sobre este tipo de operaciones. La organización también recordó que la Unión Europea impuso restricciones comerciales a dispositivos que producen descargas eléctricas, debido a que fueron utilizados “de forma abusiva” en distintas partes del mundo, incluso como método de tortura y otros malos tratos.