La indagación sobre el asesinato de Saíd Lobo Bonilla y otros tres jóvenes hondureños podría estar a punto de dar un giro significativo. El Fiscal General de Honduras, Johel Antonio Zelaya, ha decidido enviar un equipo especial de fiscales a Estados Unidos con el fin de acceder a las declaraciones de un sospechoso detenido, un hecho que ha sido corroborado por el Ministerio Público del país.

Este homicidio, que ha captado la atención del público y los medios, podría aclararse si las declaraciones del detenido permiten identificar a los autores materiales e intelectuales que aún no han sido procesados. Gerson Cuadra Soto, apodado “Fantasma”, supuestamente ha proporcionado información a agentes del FBI acerca de su participación en el crimen y ha descrito la planificación del ataque, así como la posible implicación de otros responsables.

La misión de la comisión especial es llevar a cabo reuniones con funcionarios judiciales estadounidenses para recopilar documentos y testimonios relacionados con las afirmaciones de Cuadra Soto. Las autoridades hondureñas buscan verificar la autenticidad de esta información y explorar nuevas pistas que ayuden a esclarecer el móvil del crimen y a identificar a otros posibles implicados. En el contexto de esta investigación, el ex presidente Porfirio Lobo Sosa se presentó en el Ministerio Público para conocer los avances de la pesquisa y anunció que presentaría una denuncia que vincula a su sucesor, Juan Orlando Hernández, con el asesinato de su hijo.