En una escalada significativa del conflicto en Medio Oriente, el grupo chií Hizbulá llevó a cabo anoche su ataque más fuerte contra Israel desde el inicio de las hostilidades, según informó el Ejército israelí. La ofensiva, que se desarrolló en coordinación con Irán, involucró el lanzamiento de 200 proyectiles y 20 drones que impactaron en el norte del país, en particular en la zona fronteriza con el Líbano.
El portavoz militar Nadav Shoshani destacó que este bombardeo representa el mayor nivel de agresión de Hizbulá hasta el momento en el marco de la operación conocida como Rugido del León. Shoshani detalló que el ataque incluyó una combinación de cohetes, vehículos aéreos no tripulados y misiles de diferentes tipos, incluidos antitanque y lanzacohetes. Las alarmas sonaron de manera continua en la región durante la noche, aunque no se reportaron víctimas fatales ni heridos hasta el momento.
Las autoridades israelíes señalaron que estaban al tanto de los preparativos para este tipo de ofensiva y habían activado sus sistemas de defensa aérea en respuesta. Además, se informó que Irán también lanzó misiles hacia Israel como parte de esta acción conjunta, lo que fue reivindicado por la Guardia Revolucionaria iraní. En respuesta, Israel ha llevado a cabo ataques en Líbano, resultando en numerosas bajas, aunque se mantienen en investigación los detalles de esos incidentes. El Ejército israelí también comunicó que, hasta la fecha, ha eliminado a 100 integrantes de Hizbulá y ha destruido 60 centros de mando de este grupo.
A pesar de la gravedad de la situación, Shoshani aclaró que las operaciones terrestres en el sur del Líbano no deben considerarse como una invasión, sino como medidas defensivas en la zona limítrofe. La tensión en la región se intensifica a medida que ambas partes continúan sus acciones en un conflicto que se ha vuelto cada vez más complejo y peligroso.



