La cocina con flores ha dejado de ser exclusiva de la alta gastronomía para incorporarse a las mesas cotidianas. Uno de los postres más destacados es el helado de pétalos de rosa, una delicia que no solo seduce por su aroma delicado y su presentación visual, sino también por su sabor fresco y romántico.
Es fundamental seleccionar las rosas adecuadas para cocinar: deben ser orgánicas y libres de pesticidas. Se recomiendan variedades fragantes como la Rosa damascena o la Rosa centifolia, que aportan un aroma intenso y un sabor inigualable.
Este helado es perfecto para ocasiones especiales o simplemente para experimentar con ingredientes naturales. Para lograr una textura cremosa y un sabor aromático, se puede utilizar una base de natilla a la francesa o una versión simplificada. A continuación, se detallan los pasos:
1. Infusión de los pétalos: Caliente la leche con la mitad del azúcar y los pétalos de rosa lavados en una olla a fuego medio. Retire justo antes de que hierva, tape y deje reposar por 20 minutos. Luego, cuele la mezcla, presionando los pétalos para extraer todo el extracto.
2. Preparación de la base: Bata las yemas de huevo con el resto del azúcar hasta que estén pálidas. Vierta lentamente la leche tibia sobre las yemas, moviendo continuamente. Regrese la mezcla al fuego bajo, removiendo hasta que espese lo suficiente como para cubrir el dorso de una cuchara. Evite que hierva para no cocinar las yemas.
3. Enfriado y batido: Deje enfriar completamente la natilla. Una vez fría, añada agua de rosas y miel. Montar la crema para batir hasta que forme picos suaves y mezcle delicadamente con la preparación de rosas.
4. Congelación: Si tiene una máquina heladera, vierta la mezcla y siga las instrucciones. Sin máquina, coloque la mezcla en un recipiente metálico en el congelador y bata cada 45 minutos durante 4 horas para romper los cristales de hielo.
Al momento de servir, decore el helado con pétalos frescos escarchados en azúcar o pistachos picados para añadir un toque crujiente que complemente la suavidad floral. Este postre es más que una receta, es una experiencia sensorial que transporta a quien lo prueba a un jardín en plena primavera.



