El lunes 9 de marzo, el norte de Bogotá sufrió las consecuencias de una fuerte tormenta que trajo granizo y abundante lluvia, provocando inundaciones severas y atrapando vehículos en una de las principales vías de la ciudad. Durante la emergencia, las autoridades se esforzaron por restaurar la movilidad mientras se llevaban a cabo labores de drenaje que se prolongaron por varias horas.
La concejal Heidy Sánchez, representando a la Unión Patriótica, no tardó en expresar su descontento por la situación. En un mensaje publicado en su cuenta de X, dirigió duras críticas al alcalde Carlos Fernando Galán, señalando que el deprimido de la calle 94 es uno de los puntos más afectados por inundaciones recurrentes. “Bajo su administración, la inseguridad se ha incrementado, y se ha vivido un racionamiento de agua continuo. Las redes de drenaje no reciben el mantenimiento necesario y cada vez que llueve, enfrentamos inundaciones”, afirmó.
Sánchez también alertó sobre el peligro que representan las estructuras diseñadas para facilitar la movilidad, que se han convertido en trampas mortales debido a su incapacidad para manejar el volumen de agua acumulado. En sus declaraciones, mencionó que en ocasiones anteriores se había justificado la situación con el argumento de las obras del metro, sugiriendo que tal vez hoy se ofrecerá una nueva excusa para encubrir la falta de gestión en la ciudad. La lluvia intensa del lunes, que tuvo lugar entre las 2:28 p.m. y las 4:00 p.m., desbordó los sistemas de drenaje, dejando a Bogotá con un grave colapso vial, especialmente en la zona norte, donde la actividad eléctrica también complicó la situación.
El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger) informó que, a pesar de que las bombas hidráulicas trabajaron sin descanso, la magnitud de la lluvia superó sus capacidades. Orlando Molano, director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), corroboró que los sistemas de bombeo nunca dejaron de funcionar, aunque la lluvia desbordó todas las previsiones. Las redes sociales se llenaron de imágenes que mostraban vehículos atrapados y el tráfico paralizado, evidenciando la magnitud de la crisis.



