El gobierno de Guatemala ha logrado hitos sin precedentes en su combate al narcotráfico, alcanzando por primera vez la incautación de más de 30 toneladas de drogas, con un valor estimado que supera los Q3.000 millones. Estas acciones, que incluyen la destrucción de cinco laboratorios de drogas y la erradicación de cultivos ilegales, representan un cambio significativo en la estrategia de seguridad nacional. Según el ministro de Defensa Nacional, Henry Sáenz, estas iniciativas impactan directamente en la consolidación de la soberanía y la protección civil del país.
En este contexto, se han capturado a 80 individuos con órdenes de extradición en los últimos años, además de erradicar más de 10 millones de arbustos de coca y seis millones de plantas de marihuana, cuyo valor conjunto supera los Q100 millones. Un indicador clave de este avance es la notable disminución de vuelos ilícitos, con solo una ruta aérea ilegal detectada en los últimos veintiséis meses, en contraste con los setenta y tres vuelos registrados en el mismo periodo de años anteriores.
La respuesta a la pregunta de cómo ha progresado Guatemala en su lucha antidrogas es clara: el país ha establecido cifras históricas en decomisos y erradicaciones, gracias a la colaboración activa entre los ministerios de Defensa y Gobernación, la Policía Nacional Civil y unidades especializadas. La operación Cinturón de Fuego, implementada con la llegada del presidente Bernardo Arévalo, ha permitido una mayor presencia estatal en áreas fronterizas tradicionalmente dominadas por el crimen organizado, reposicionando a Guatemala como un actor clave en la seguridad de Centroamérica.



