Las preocupaciones sobre una supuesta escasez de maíz blanco en El Salvador han suscitado reacciones enérgicas por parte del Gobierno. Óscar Domínguez, viceministro de Agricultura y Ganadería, rechazó categóricamente estas afirmaciones, resaltando que "la especulación no tiene cabida en nuestra administración". Su declaración surge en respuesta a los rumores que circulan en el mercado, impulsados por ciertos actores que buscan generar alarma entre la población.

Domínguez dirigió sus críticas hacia quienes propagan la idea de una crisis en el suministro de maíz, señalando que "los coyotes" son los responsables de desinformar a la ciudadanía. En su intervención, aseguró que la producción agrícola actual desmiente las versiones sobre escasez. "Mantengan la calma; pronto se verá cuán infundadas son estas afirmaciones. Con la economía de los salvadoreños no se juega", enfatizó, aludiendo a las medidas implementadas por los agricultores para respaldar al gobierno en la protección del bienestar familiar.

A pesar de los optimistas pronósticos sobre la producción, el sector agrícola se enfrenta a un desafío significativo: la falta de mano de obra. Mateo Rendón, representante de la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena, advirtió sobre la disminución de trabajadores disponibles debido a la migración de jóvenes hacia otros países. Esta situación ha llevado a una reducción drástica en la capacidad de cultivo, afectando la producción de alimentos y la rentabilidad de pequeños y medianos productores. Sin embargo, el Banco Central de Reserva informó que El Salvador ha registrado en 2025 sus importaciones más bajas de maíz blanco en cuatro años, lo que podría indicar una recuperación en el sector.