La incursión de futbolistas en activo en la gestión y propiedad de clubes se ha convertido en una tendencia en auge dentro del ámbito deportivo. Este fenómeno no solo refleja un deseo de diversificar sus inversiones, sino también de dejar un legado que trascienda su carrera en el campo de juego.

Un claro ejemplo de esta tendencia es la reciente compra del 25% de la Unión Deportiva Almería por parte de Cristiano Ronaldo, lo que subraya el creciente interés de las grandes figuras del fútbol por tener una influencia directa en las decisiones de las instituciones deportivas. La transacción, que se estima entre 20 y 25 millones de euros, se realizó a través de su empresa CR7 Sports Investments, y se suma a su reciente adquisición del 15% del Al-Nassr, equipo en el que actualmente juega.

Otros futbolistas también están siguiendo este camino. Kylian Mbappé se convirtió en el accionista mayoritario del SM Caen francés, comprando el 80% del club por entre 15 y 20 millones de euros. Mientras tanto, Sergio Ramos está en negociaciones para adquirir acciones del Sevilla FC, su club de formación, con una oferta que ronda los 400 millones de euros. Este fenómeno de futbolistas que se convierten en empresarios parece estar en constante expansión, reflejando una nueva era en el fútbol profesional.