La Armada francesa ha comenzado uno de los despliegues militares más significativos en Oriente Medio en los últimos tiempos. Este operativo involucra la movilización de múltiples buques de guerra, cerca de treinta aviones y aproximadamente 8.000 efectivos, todo en respuesta a la intensificación del conflicto en la región. El portaaviones FS Charles de Gaulle (R91) se encuentra actualmente en el Mediterráneo oriental, tras el ataque a la base aérea de Akrotiri en Chipre, ocurrido el 1 de marzo.
El presidente Emmanuel Macron ha tomado una postura decidida frente a la crisis, llegando a sugerir la creación de una misión europea para proteger los buques mercantes en el Estrecho de Ormuz, aunque posteriormente optó por suspenderla de manera temporal. Además, anunció la preparación de una misión defensiva internacional que se activará en la fase posterior a la escalada del conflicto, incluyendo la participación de naciones europeas y aliados de fuera de la región.
La situación ha generado diversas reacciones en Europa, donde varios líderes, como la ministra de Defensa de España, Margarita Robles, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, han expresado su rechazo a enviar buques al Estrecho de Ormuz. Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, también ha enfatizado que “esta no es la guerra de Europa”, en referencia a las demandas del presidente estadounidense Donald Trump por mayor implicación europea. En este contexto, la movilización del Grupo de Ataque del portaaviones FS Charles de Gaulle, que incluye unidades de élite y un amplio apoyo aéreo, subraya el compromiso de Francia de desempeñar un papel activo en la región.
En tierra, Francia mantiene una presencia estratégica significativa con contingentes en Yibuti, Irak, Líbano, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, sumando a sus tropas en el portaaviones y otros buques. Este despliegue masivo resalta no solo la capacidad operativa de Francia, sino también su compromiso con una respuesta coordinada frente a la crisis regional.



