La perdiz nival, también conocida como lagópodo alpino, es una especie emblemática que habita en la tundra del hemisferio norte. Su capacidad para adaptarse a climas extremadamente fríos le permitió disfrutar de una amplia distribución durante la última glaciación. Sin embargo, el cambio climático y la intervención humana han provocado su aislamiento en ciertas áreas montañosas del sur de Europa, como los Alpes y los Pirineos.

Ante esta alarmante situación, el Consejo de Estado de Francia ha decidido suspender la caza de la perdiz nival por un periodo de cinco años, con el objetivo de facilitar la recuperación de la especie. Esta medida responde a la creciente presión cinegética que enfrenta el ave, la cual es incompatible con los esfuerzos de conservación necesarios para su supervivencia. Desde la mitad del siglo XX, se ha documentado la desaparición de la perdiz nival en un 33% de los municipios de los Alpes y en un 21% de las localidades de los Pirineos donde solía habitar.

El Consejo de Estado también ha instado al Ministerio de Transición Ecológica a implementar la suspensión de la caza en un plazo de dos meses. Esta decisión llega tras las múltiples solicitudes de organizaciones ecologistas para proteger a la especie. Manon Delattre, abogada de la asociación One Voice, expresó su esperanza de que esta resolución sirva como un precedente para la protección de otras especies amenazadas. En España, la perdiz nival también está catalogada como “vulnerable”, enfrentándose a desafíos similares, principalmente por el cambio climático en los Pirineos.