El embajador de Estados Unidos en Francia, Charles Kushner, ha garantizado al gobierno francés que no intervendrá en los debates políticos internos del país. Esta promesa se realizó en medio de la tensión generada por las declaraciones de la administración estadounidense respecto al asesinato del activista Quentin Deranque y la violencia entre grupos radicales en territorio francés.

La conversación que selló este compromiso tuvo lugar el martes pasado entre Kushner y el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot. Esta charla se produjo tras la ausencia del embajador en una citación oficial, lo que llevó a Barrot a exigir explicaciones formales. La situación se complicó luego de que la Casa Blanca calificara el asesinato de Deranque como un acto de "terrorismo", atribuyendo la culpa a grupos de izquierda, lo que París interpretó como una injerencia inaceptable en sus asuntos internos.

En respuesta a esta crisis diplomática, el gobierno francés limitó temporalmente el acceso de Kushner a altos funcionarios, exigiendo una aclaración sobre su ausencia y la promesa de que Estados Unidos no intentará influir en el debate político local. Durante la llamada, Barrot reafirmó la necesidad de respeto a la soberanía francesa, mientras que Kushner se comprometió a fortalecer las relaciones entre ambos países sin involucrarse en cuestiones internas.

Un portavoz de la embajada estadounidense calificó el diálogo como "franco y constructivo", resaltando el interés de Kushner en mantener la cooperación bilateral sin interferir en los procesos internos franceses.