La reciente clausura de la planta de Fate, ubicada en San Fernando, que resultó en la desvinculación de más de 900 empleados, no se presenta como un hecho aislado, sino como parte de una tendencia más amplia en la economía local. Este fenómeno es consecuencia de una apertura comercial que, aunque ha logrado moderar los precios, ha tenido un impacto negativo en el empleo y en la estructura productiva del país. Expertos advierten que la política comercial del Gobierno en el sector de neumáticos contrasta con las estrategias adoptadas por otras naciones y representa un riesgo significativo para las empresas autopartistas nacionales.

Un análisis realizado por la consultora Analytica destaca que las importaciones de neumáticos en 2025 alcanzarán niveles récord desde 2013, con un costo promedio de 654 dólares por vehículo producido, la cifra más alta registrada hasta el momento. Este aumento en las importaciones es preocupante, ya que más del 40% de los neumáticos adquiridos en el último año provino de China, un cambio notable comparado con el apenas 10% de hace diez años. Este desplazamiento del comercio refleja un giro hacia el gigante asiático como principal proveedor, dejando atrás a Brasil.

El economista Federico Hidalgo, especializado en la industria automotriz, señala que China opera con una capacidad de producción excesiva, lo que le permite exportar a precios extremadamente competitivos, considerados como dumping debido a sus estructuras de costos y subsidios. En contraste, países como México y Brasil han implementado medidas antidumping y aranceles elevados para proteger su industria local. En Argentina, sin embargo, la tendencia ha sido a la baja, con una reducción de aranceles y la eliminación de requisitos como el Certificado de Homologación de Autopartes (CHAS), lo que facilita aún más la entrada de productos extranjeros al mercado local, generando un entorno de competencia desleal para los fabricantes nacionales.