Filipinas, Estados Unidos y Japón han llevado a cabo una serie de ejercicios militares conjuntos en el área de las islas Batanes y el estratégico canal de Bashi, ampliando así su cooperación militar más allá de la habitual concentración en el Mar de China Meridional.

Estas maniobras, que se inscriben en las Actividades Marítimas Cooperativas Multilaterales promovidas por Manila, se desarrollaron durante seis días e incluyeron patrullajes aéreos y navales. La fragata filipina Antonio Luna, el destructor estadounidense USS Dewey y un avión de reconocimiento P-3 Orion de Japón participaron en estas maniobras, junto con helicópteros y cazas filipinos.

El coronel Xerxes Trinidad, jefe de asuntos públicos de las Fuerzas Armadas de Filipinas, destacó que esta fue la primera vez que se realizaron estos ejercicios en el espacio aéreo y marítimo al norte de Luzón, hasta la isla de Mavulis. La capitana Jennifer Monforte, desde la Antonio Luna, enfatizó que el objetivo principal era mejorar la coordinación y los procedimientos entre las fuerzas, con el fin de asegurar un Indo-Pacífico libre y abierto. Sin embargo, la presencia de buques chinos en la zona, que Manila considera ilegal, ha incrementado las tensiones durante estas maniobras.