Las negociaciones entre el Partido Popular (PP) y Vox para mantener el control sobre los gobiernos de las comunidades autónomas se han tornado complicadas. En este contexto, Alberto Núñez Feijóo ha optado por ignorar las objeciones de algunos de sus líderes regionales, lo que ha generado un clima de tensión en el seno del partido.

Este domingo, Feijóo y Santiago Abascal sostuvieron un diálogo que duró aproximadamente una hora y media, donde ambos partidos acordaron reiniciar las tratativas y suavizar ciertas exigencias. Las conversaciones comenzarán enfocándose en un programa político antes de abordar la distribución de cargos. Sin embargo, la presión de Vox, especialmente en Extremadura, ha aumentado, y el temor a unas nuevas elecciones crece entre los populares, quienes enfrentan demandas que exceden las competencias autonómicas.

La situación es crítica para María Guardiola, líder del PP en Extremadura, quien ha intentado acercarse a Vox mediante declaraciones públicas, aunque su esfuerzo ha sido percibido como insuficiente. La dirección nacional del PP busca mantener un perfil bajo en las negociaciones para evitar disputas que puedan afectar la campaña electoral en otras regiones. Sin embargo, la reciente respuesta de Abascal a las condiciones propuestas por el PP ha causado malestar en la formación, ya que sugiere que las negociaciones están siendo manejadas de manera inapropiada, lo cual podría complicar aún más el acuerdo.