El Barcelona comenzó el partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey contra el Atlético de Madrid mostrando una notable superioridad en los primeros compases. Bajo la dirección de Hansi Flick, el equipo adoptó una estrategia ofensiva, buscando dominar a su oponente a través de la posesión del balón y una presión constante. Los locales crearon varias oportunidades de gol, manteniendo a los jugadores del Atlético en una postura defensiva y limitando sus opciones de contraataque.

Sin embargo, a los 12 minutos de juego, la situación cambió drásticamente para el Barcelona. Jules Koundé, quien se desempeñaba como lateral derecho, comenzó a sentir molestias durante una jugada defensiva y se vio obligado a detenerse. Visiblemente preocupado, se sentó en el campo, lo que llevó al árbitro a interrumpir el juego para que recibiera atención médica. Tras ser evaluado, los médicos determinaron que no podía continuar debido a una dolencia en el gemelo, lo que llevó al cuerpo técnico a sustituirlo en un momento crítico.

La salida de Koundé obligó a Flick a reconfigurar rápidamente el equipo. Alejandro Balde ingresó al juego sin haber tenido tiempo suficiente para calentar, mientras Joao Cancelo se desplazaba al lateral derecho para cubrir la baja del francés. A pesar de este contratiempo, el Barcelona intentó mantener su enfoque ofensivo con la esperanza de marcar y revertir la situación, mientras el apoyo de los aficionados se hacía sentir en el estadio. Sin embargo, la situación empeoró cuando Balde también sufrió una lesión en el minuto 70, lo que llevó a una nueva interrupción en el juego y a un nuevo desafío para el equipo catalán.