El fallecimiento de Fernando Ónega a los 78 años marca el cierre de una era en el ámbito del periodismo político en España. El reconocido comunicador, que dejó su huella hasta el final de su vida, es recordado por su aguda percepción de la realidad y su compromiso con la verdad, lo que le valió el reconocimiento tanto de sus colegas como de altos funcionarios del país.
Los reyes Felipe VI y Letizia Ortiz expresaron su pesar a través de un mensaje emotivo que destaca la importancia de Ónega en la historia del periodismo español: “Nos ha dejado un maestro que nos brindó crónicas llenas de ironía y una visión honesta de la realidad. Su legado perdurará en todos los formatos, pero especialmente en la radio, su verdadero hogar. Enviamos nuestro cariño a su familia”. Este gesto refleja no solo un protocolo, sino una conexión personal significativa entre la Casa Real y el periodista.
Letizia, quien antes de asumir su rol en la realeza trabajó en varios medios de comunicación, siempre consideró a Ónega como un referente en su carrera. Su relación se consolidó a lo largo de los años, especialmente en eventos donde ambos compartieron momentos de cercanía que rompían las barreras del formalismo. La amistad entre Ónega y la reina se remonta a sus inicios en el periodismo, donde su hija, Sonsoles Ónega, también tuvo un papel fundamental en el fortalecimiento de este vínculo que ha perdurado a lo largo del tiempo.


