Emiro Rojas Granados, quien fue subdirector del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, se presentó ante las autoridades para cumplir una condena de 14 años por tortura agravada contra la periodista Claudia Julieta Duque Orrego. Su entrega se produjo el 23 de febrero en Bogotá, luego de que la Corte Suprema de Justicia confirmara la sentencia en octubre de 2025, marcando un hito en la lucha por justicia en relación con los abusos perpetrados desde esta entidad de seguridad.

La condena de Rojas Granados se enmarca en un caso más amplio que también involucra al exdetective Néstor Pachón Bermúdez, quien aún se encuentra prófugo. Las investigaciones han revelado que Rojas formó parte del grupo G-3, una organización clandestina dentro del DAS que se dedicaba a hostigar y amenazar a periodistas, defensores de derechos humanos y opositores políticos, utilizando tácticas de seguimiento y presión psicológica.

Un acontecimiento significativo en este contexto ocurrió el 23 de julio de 2001, cuando Duque fue secuestrada y recibió amenazas que reflejaban la intención de silenciarla por su labor investigativa. Tras este suceso, la vigilancia sobre ella y su familia se intensificó, lo que la llevó a exiliarse en varias ocasiones. La Corte Suprema ha calificado estos actos como crímenes de lesa humanidad, evidenciando una política sistemática destinada a silenciar voces críticas y obstruir investigaciones sobre graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo el asesinato del reconocido periodista Jaime Garzón.