Un presunto explosivista, vinculado a los grupos armados ELN y la Estructura 36 de las disidencias de las Farc, se entregó voluntariamente a las autoridades en el municipio de Anorí, Antioquia, gracias a los esfuerzos de las tropas de la Fuerza de Despliegue Rápido 7 del Ejército colombiano.

De acuerdo con lo informado por representantes de la Séptima Brigada del Ejército, el individuo poseía la habilidad de fabricar más de 100 minas antipersonales en un solo día. Sin embargo, la presión ejercida desde el interior de la organización lo llevó a optar por dejar las armas. En una entrevista, el joven reveló detalles sobre su experiencia, mencionando: "Yo armaba las minas, hacía los explosivos. Cien en un día. Las enterraba al otro día de hacerlas. Los civiles, los soldados, ellos han caído en ellas".

El excombatiente también hizo hincapié en las condiciones de vida precarias y el maltrato que sufrían dentro de la organización. Aseguró que los líderes solían atemorizar a los miembros con castigos por intentar desmovilizarse. En su mensaje a sus excompañeros, instó a que consideren entregarse: "Que cojan un mejor camino, que no es como dicen allá que acá lo maltratan a uno. Eso es mentira". La entrega de este individuo representa un avance significativo en la lucha contra la criminalidad organizada en la región, según las autoridades militares.