En un preocupante giro de la situación en Oriente Medio, varias explosiones han retumbado en ciudades israelíes y en el Golfo Pérsico, como consecuencia de un nuevo ataque de drones y misiles que provienen de Irán. Este es el tercer día consecutivo de hostilidades lanzadas por la República Islámica, afectando a importantes urbes como Abu Dabi, Dubái, Doha, Manama, la Ciudad de Kuwait y diversas áreas del centro y sur de Israel. Testigos y reporteros han compartido sus experiencias sobre el impacto de los proyectiles, lo que ha generado una creciente inquietud en una región que, hasta ahora, se consideraba un bastión de estabilidad.
Las autoridades de Baréin han confirmado la pérdida de una vida a raíz de la caída de restos de un misil interceptado en la ciudad de Salman. Este trágico incidente eleva a cinco la cifra de fallecidos en el Golfo desde el pasado sábado, además de dejar a dos personas gravemente heridas. Según el Ministerio del Interior de Baréin, el fuego se originó en un barco extranjero, mientras que la infraestructura civil, incluyendo aeropuertos, puertos y edificios residenciales, ha sufrido daños en varias localidades de la región.
En Kuwait, se reportaron explosiones y una densa columna de humo negro cerca de la embajada de Estados Unidos en la capital. Aunque no se ha confirmado que la sede diplomática haya sido un objetivo directo, el departamento emitió un aviso de seguridad instando a los ciudadanos a mantenerse alejados de las zonas de riesgo, destacando la “amenaza persistente” de ataques con misiles y drones. Mientras tanto, las fuerzas de defensa aérea lograron interceptar varios drones en la madrugada, asegurando que la situación en el país es estable. Por otro lado, en Irak se escucharon explosiones cercanas al aeropuerto de Erbil, donde están desplegadas tropas de la coalición liderada por Estados Unidos, aumentando así la tensión en la región.



