En la madrugada del lunes, una explosión en las cercanías de una sinagoga en Lieja, Bélgica, fue catalogada por las autoridades como un "acto antisemita despreciable". El incidente tuvo lugar poco antes de las cuatro de la mañana, hora local, y aunque no se registraron heridos, ocasionó daños significativos, especialmente en las ventanas de edificios aledaños, según comunicaron fuentes policiales.
Las fuerzas de seguridad establecieron de inmediato un cordón perimetral para facilitar la investigación. La división de terrorismo de la Policía Judicial Federal de Lieja se encargará del caso, en colaboración con la Fiscalía federal que ha iniciado un proceso judicial formal. Para garantizar la seguridad de la comunidad judía, el gobierno anunció el refuerzo de medidas de protección en otros sitios sensibles.
El ministro del Interior, Bernard Quintin, expresó en la red social X que este acto violento estaba dirigido específicamente contra la comunidad judía de Bélgica. Por su parte, el alcalde de Lieja, Willy Demeyer, condenó enérgicamente el ataque y subrayó que no se debe permitir que conflictos externos afecten a la ciudad. La sinagoga, construida en 1899 y que alberga un museo sobre la historia judía local, no sufrió daños en sus colecciones, pero la comunidad expresó su inquietud por la creciente ola de antisemitismo en Europa, que ha visto un incremento alarmante en los últimos meses.



