Evelyn Inga, destacada marchista peruana, ha logrado superar diversas adversidades en su vida personal y deportiva. Originaria de un contexto marginal en Huancayo, la atleta ha enfrentado barreras psicológicas y críticas desde su entorno familiar. A pesar de las dudas iniciales de su madre sobre su carrera deportiva, Inga se ha consolidado como una de las principales figuras del atletismo en su país, alzando recientemente la medalla de oro en la 45th Dudinská 50, donde logró superar a su compatriota Kimberly García.

Desde muy joven, Inga se dedicó a la marcha atlética, comenzando a los 12 años. A lo largo de su trayectoria, ha tenido que equilibrar sus estudios en Trabajo Social en la Universidad del Centro del Perú con su pasión por el deporte. Aunque en un momento consideró retirarse, el apoyo recibido y los logros alcanzados la incentivaron a continuar. Su madre, que al principio era escéptica, se convirtió en una de sus mayores alentadoras tras ver los frutos de su dedicación.

La atleta ha compartido su experiencia sobre cómo lidiar con la detección de una enfermedad de tiroides en 2017, lo que coincidió con una etapa crucial de su vida. Sin embargo, a pesar de los desafíos, Inga ha logrado mantener su enfoque en sus metas, preparándose para los Juegos Olímpicos de París 2024 y soñando con dejar una huella importante en el ámbito deportivo y social. Su historia es un testimonio de perseverancia y superación en un camino lleno de obstáculos.