El Ministerio del Interior de Bahréin ha denunciado que ataques atribuibles a Irán han impactado en un hotel y en dos edificios residenciales en Manama, la capital del país. A pesar de la gravedad de la situación, las autoridades locales han confirmado que no se registraron víctimas, aunque este incidente ha desatado reacciones diplomáticas significativas en la región.

El almirante Brad Cooper, al mando del Mando Central del Ejército de Estados Unidos, indicó que las fuerzas iraníes lanzaron siete drones de ataque contra áreas civiles en Bahréin. Cooper calificó estos ataques como "inaceptables" y aseguró que no quedarán impunes, comprometiéndose a seguir colaborando con socios regionales para enfrentar esta amenaza a la seguridad de los civiles.

El ataque se enmarca en un contexto de tensiones crecientes en la región, exacerbadas por recientes operaciones de fuerzas estadounidenses e israelíes. Irán justificó sus acciones argumentando que estaban dirigidas a intereses militares estadounidenses y no constituían un ataque a la soberanía de Bahréin. En respuesta, Bahréin y Qatar han intensificado su cooperación diplomática y de seguridad, reafirmando su compromiso de trabajar con aliados internacionales para abordar los desafíos que amenazan a la población civil y las infraestructuras estratégicas.