La inversión total, tanto pública como privada, en España continúa en ascenso, marcando 2025 como el quinto año consecutivo de crecimiento. La cifra total alcanzó los 347.000 millones de euros, lo que representa un aumento del 5,1% en comparación con el año anterior, consolidando así la tendencia de recuperación que comenzó tras la crisis provocada por la pandemia.

Sin embargo, el informe titulado "El stock de capital en España y sus comunidades autónomas (1995-2025)", elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, revela que hay un importante desbalance en cómo se distribuyen estos recursos. En particular, las inversiones destinadas a infraestructuras, como carreteras y ferrocarriles, se han visto relegadas a un segundo plano, con un notable descenso en su participación dentro del total de la inversión pública.

Desde 2009, la proporción de inversión en infraestructuras ha caído del 61% al 38% en 2025, y actualmente se encuentra un 25% por debajo de los niveles de inversión del año 2000. Esto ha llevado a que la inversión en este sector no logre ni cubrir la depreciación habitual, lo que resulta en una disminución del capital público acumulado. Además, el impacto del cambio climático, como las inundaciones, ha intensificado la necesidad de inversión adicional para reparar y mantener las infraestructuras existentes, lo que representa un desafío significativo para el futuro económico del país.