El primer ministro eslovaco, Robert Fico, anunció la decisión de interrumpir el suministro de electricidad de emergencia a Ucrania, una medida que calificó como "recíproca" ante el cese del tránsito de petróleo ruso por el oleoducto Druzhba. Esta acción, llevada a cabo por la empresa estatal SEPS (Sistema Eslovaco de Transmisión de Electricidad), evidencia un endurecimiento de la postura de Eslovaquia hacia Ucrania en el contexto del conflicto actual y pone de relieve el uso de la energía como herramienta de presión diplomática dentro de la Unión Europea.

La interrupción del flujo de petróleo ocurrió el 27 de enero, después de que ataques aéreos rusos, según informaron autoridades ucranianas, afectaran la sección del oleoducto que atraviesa su territorio. Sin embargo, tanto Eslovaquia como Hungría, que dependen en gran medida del crudo ruso y están exentas de sanciones europeas, cuestionaron esta versión. Fico afirmó que las agencias de inteligencia de Eslovaquia confirman que el oleoducto está operativo y acusó a Ucrania de utilizar el corte como una forma de presión política.

Tras no recibir respuesta de Kiev en el tiempo estipulado, Fico ordenó a SEPS dejar de enviar electricidad de emergencia, un tipo de apoyo que Ucrania solicita para estabilizar su red eléctrica. Esta decisión podría tener repercusiones significativas, dado que Eslovaquia representó el 21% de la electricidad importada por Ucrania en 2025. Fico también advirtió que si el suministro de crudo no se reanuda, podría considerar retirar el respaldo eslovaco a la candidatura de Ucrania para unirse a la UE. Por su parte, el canciller ucraniano, Andrii Sybiha, instó a ambos países a mantener una cooperación constructiva, mientras la oposición en Eslovaquia criticó la decisión de Fico.