El incremento del turismo de combustible en la frontera entre Eslovaquia y Polonia ha generado serias complicaciones en el suministro de diésel en el país. La notable diferencia de precios ha llevado a un gran número de conductores polacos a cruzar la frontera, lo que ha puesto en riesgo el abastecimiento en las estaciones de servicio eslovacas. Ante esta situación crítica, el gobierno ha comenzado a evaluar regulaciones que impactarían directamente a los visitantes, con el objetivo de proteger la disponibilidad de combustible para los residentes locales.
El primer ministro, Robert Fico, anunció que se están considerando medidas que incluirían el establecimiento de precios diferenciados para el diésel en las estaciones de servicio dirigidas a conductores extranjeros o la limitación de la cantidad de combustible que pueden adquirir. Esta estrategia busca estabilizar el mercado interno y asegurar que la demanda externa no agote las reservas de combustible disponibles en las áreas del norte del país, según lo reportan diversas agencias internacionales.
La presión sobre las gasolineras ha llevado a que algunas estaciones se queden sin combustible, un problema que se ha vuelto urgente en varias localidades fronterizas. La refinería Slovnaft, que es crucial para el suministro en Eslovaquia, ha alertado al gobierno sobre la inestabilidad del mercado debido al aumento en la demanda por parte de los polacos. Las autoridades están en conversaciones con la empresa para discutir posibles medidas de control, incluyendo restricciones en los volúmenes de repostaje y ajustes de precios según la nacionalidad de los conductores, mientras la preocupación por el desabastecimiento continúa dominando la agenda gubernamental.



