La tensión en el Golfo Pérsico se intensifica con nuevos ataques a embarcaciones, incluyendo dos petroleros en aguas iraquíes, en el marco del conflicto que se extiende por trece días entre Irán y una coalición liderada por Estados Unidos e Israel. Este episodio ha provocado un aumento del precio del crudo Brent, que ha superado los 100 dólares por barril.
El Ministerio del Interior iraquí confirmó que al menos una persona ha perdido la vida y 37 han sido rescatadas tras el ataque a los dos buques. Bagdad ha calificado este hecho como una "violación de su soberanía" y ha manifestado su intención de tomar medidas al respecto. Como resultado de este incidente, se han suspendido todas las operaciones en las terminales petroleras del país, aunque los puertos comerciales continúan funcionando con normalidad.
La violencia no se limita a Irak; en las últimas horas, se han registrado ataques en varias naciones del Golfo, incluyendo un impacto en un edificio de Dubái y daños en instalaciones en Baréin y Kuwait. Además, las autoridades sauditas han informado sobre la interceptación de drones en la región, mientras que la agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas ha alertado sobre un nuevo ataque a un barco portacontenedores en el estrecho de Ormuz, una ruta crucial para el transporte de petróleo y gas natural a nivel mundial. La situación sigue siendo crítica, y la amenaza de Irán de bloquear el estrecho en caso de no cesar los ataques añade un elemento de incertidumbre a la crisis energética que se avecina.



