En un contexto de creciente tensión, Pakistán ha decidido intensificar su ofensiva militar en Afganistán, con el objetivo de erradicar a los grupos militantes que considera una amenaza para su seguridad. Esta decisión fue anunciada por un alto funcionario de seguridad de Islamabad, quien dejó en claro que las operaciones continuarán hasta que se eliminen completamente estas agrupaciones insurgentes.
Los combates han estallado durante los últimos seis días, tras una serie de ataques aéreos paquistaníes dirigidos a objetivos en territorio afgano. En respuesta, el gobierno talibán ha lanzado contraofensivas terrestres en diversos puntos de la frontera, lo que ha resultado en un alto número de bajas: al menos 67 soldados afganos y un militar paquistaní han perdido la vida en estos enfrentamientos.
El funcionario paquistaní, cuya identidad no fue revelada por razones de seguridad, indicó que la duración de las operaciones dependerá de la cooperación del gobierno talibán para desmantelar a los militantes. Mientras tanto, las autoridades afganas han informado sobre ataques coordinados contra posiciones militares de Pakistán, lo que ha alimentado aún más la inestabilidad en la región. La ONU ha instado a un cese de hostilidades, advirtiendo que el conflicto está exacerbando la crisis humanitaria en Afganistán, donde ya se reportan víctimas civiles desde el inicio de las operaciones.



