El conflicto en la frontera entre Israel y Líbano ha escalado dramáticamente, con el Ejército israelí instando a los residentes de al menos 53 localidades en el sur y este de Líbano a evacuar de inmediato. Esta medida se produce en el contexto de intensos bombardeos lanzados por Israel como respuesta a los recientes ataques del grupo militante Hezbolá. Informes indican que al menos 14 personas, incluidas mujeres y niños, han perdido la vida en esta ola de violencia, que afecta áreas como Maarub, Bastiyé y la capital, Beirut.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) justifican sus acciones afirmando que buscan neutralizar la amenaza que representa Hezbolá para la población del norte de Israel. Un portavoz militar señaló que el ejército está llevando a cabo ataques dirigidos contra los objetivos de esta organización en todo el territorio libanés, citando los lanzamientos de cohetes hacia Israel como la causa principal de su ofensiva. Las incursiones aéreas han tenido un impacto devastador, con un alto número de víctimas en áreas residenciales.

Por su parte, Hezbolá ha reivindicado su participación en los ataques contra Israel, argumentando que son una respuesta a la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, quien falleció en bombardeos previos. En un comunicado, el grupo se comprometió a continuar enfrentando lo que consideran agresiones estadounidenses e israelíes, prometiendo una ‘venganza por la sangre pura’ de Jamenei y un firme apoyo a la defensa de Líbano. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha condenado el lanzamiento de cohetes, subrayando la complejidad de la situación actual.