Un reciente fallo judicial ha sorprendido a muchos, ya que un trabajador que sufrió un accidente de tránsito mientras conducía una furgoneta de su empresa, dio positivo en un control de alcoholemia y, a pesar de ello, logró revertir su despido. El incidente ocurrió el 2 de octubre de 2024, cuando el empleado perdió el control del vehículo, chocando contra un objeto fijo y terminando en la cuneta, lo que requirió la intervención de los bomberos para su rescate.

Las autoridades que llegaron al lugar del accidente detectaron que el conductor presentaba evidentes signos de intoxicación etílica. Las pruebas realizadas arrojaron un nivel de 1,00 mg/l en el aire espirado y una analítica de sangre confirmó una tasa de 1,46 g/l de etanol. La empresa, tras evaluar los daños en la furgoneta, estimados en 7.510,46 euros, optó por despedir al trabajador, considerando su conducta como una infracción grave a la buena fe contractual, de acuerdo con lo estipulado en el Estatuto de los Trabajadores.

Sin embargo, el empleado no se dio por vencido y decidió apelar su despido ante los tribunales. El Tribunal Superior de Justicia de Navarra falló a su favor, argumentando que la sanción impuesta no correspondía a la gravedad de la falta. Según el trabajador, el consumo ocasional de alcohol debería ser considerado una falta leve o grave, y no de carácter muy grave como alegó la empresa. Al final, la sentencia obligó a la compañía a recontratar al empleado o, en su defecto, compensarlo con una indemnización de casi 12.000 euros, reconociendo su historial laboral sin antecedentes sancionadores desde su ingreso en septiembre de 2021.