El Salvador se posiciona como un referente financiero en Centroamérica tras la reciente aprobación de la derogación del artículo 10 de la Ley de Bancos. Esta medida, impulsada por la Comisión de Tecnología, Turismo e Inversión de la Asamblea Legislativa, busca eliminar los obstáculos que han limitado la inversión extranjera en el sistema bancario del país.

La modificación de esta normativa, vigente desde 1999, representa un avance significativo hacia una economía más abierta y competitiva. La reforma permite que inversionistas de cualquier parte del mundo puedan participar en el mercado bancario salvadoreño, eliminando la exigencia de que el 51% de las acciones de los bancos sea poseído por nacionales o entidades de la región. Esto, según el Ministerio de Economía (MINEC), fomentará la competencia y facilitará el acceso al crédito para los ciudadanos salvadoreños.

La diputada Dania González, presidenta de la comisión que llevó adelante la reforma, destacó la urgencia de adaptarse a un entorno financiero en constante evolución. "Las leyes obsoletas no deben frenar nuestro desarrollo", afirmó. Además, las autoridades aseguraron que la derogación no compromete la supervisión estatal, manteniendo intactas las facultades de la Superintendencia del Sistema Financiero. Con este cambio, El Salvador busca fortalecer su posicionamiento en el mercado internacional y atraer nuevos capitales para su crecimiento económico.