La monarquía noruega enfrenta uno de los momentos más críticos de su historia reciente, marcado por controversias que han puesto en jaque su imagen ante la opinión pública. En este contexto, el rey Harald V ha regresado a Noruega después de ser dado de alta tras una hospitalización en España, donde estuvo bajo tratamiento por una infección en la pierna.
El monarca de 89 años se encontraba en Tenerife junto a la reina Sonia cuando el pasado 24 de febrero debió ser ingresado de manera imprevista. La noticia de su hospitalización generó gran preocupación en Noruega y en el resto del continente europeo, especialmente debido a su avanzada edad y a su historial médico.
Luego de varios días de observación, el rey fue dado de alta, aunque los médicos recomendaron que permaneciera en la isla para continuar con su recuperación. Finalmente, el 7 de marzo, la pareja real aterrizó en Oslo por la noche, y un comunicado oficial aseguró que el rey se encontraba en buen estado y listo para reanudar su agenda la próxima semana. A pesar de la inquietud inicial, el diagnóstico resultó ser menos grave de lo que se había anticipado, lo que trajo alivio a la nación.
Durante la ausencia del rey, su hijo, el príncipe Haakon, asumió el rol de regente, representando a la Corona en diversas funciones. Sin embargo, su popularidad se ha visto afectada por la situación actual de la monarquía, lo que añade un desafío adicional a la institución en este complicado momento histórico.



